miércoles, 3 de julio de 2013

Regeneración de neuronas


Expertos confirman que el cerebro humano, además de albergar células madre, tiene capacidad para producir nuevas células del sistema nervioso central

La teoría de Cajal
Pronto se cumplirán 100 años desde que Ramón y Cajal vaticinó la regeneración neuronal. El premio Nobel se adelantó con creces a su tiempo ya que el cerebro pasó de ser considerado un sistema estático a otro en constante cambio.

En 1905, Cajal inició el estudio de la degeneración y regeneración del sistema nervioso, publicando numerosos artículos que fueron resumidos en el libro Estudios sobre la Degeneración y Regeneración del sistema nervioso.

Aún hoy vigente, Cajal afirmaba que cualquier axón seccionado podía regenerarse. Observó que al producirse la sección de un axón, la porción proximal que quedaba vinculada al cuerpo de la neurona intentaba regenerarse. Este tipo de regeneración fue denominado «brote abortivo», porque si bien en el extremo proximal del axón seccionado se producían yemas de múltiples prolongaciones, éstas eran de muy corta distancia. Como contrapartida, estudios posteriores demostraron que los axones son capaces de regenerarse en trayectos extensos.

Uno de las mayores aportaciones de Cajal fue la de demostrar que el sistema nervioso estaba formado por una red de células nerviosas que estaban contiguas pero manteniendo la independencia entre ellas, contrariamente a lo que se había creído hasta entonces. En 1920, los principios teóricos de Cajal se confirmaron experimentalmente: la transmisión entre las neuronas se realizaba no a través de impulsos eléctricos sino a través de sustancias químicas. 

El sistema nervioso central está formado por unos 100.000 millones de neuronas conectadas unas con otras y responsables del control de todas las funciones mentales.
Cajal demostró, contrariamente a lo que se creía, que el sistema nervioso estaba formado por una red de células nerviosas contiguas pero independientes entre ellas.

Neuronas
Cada una de estas células está formada por un núcleo, que controla todas las actividades celulares y un citoplasma o cuerpo celular de donde emergen las prolongaciones nerviosas: el axón y las dendritas. El axón trasmite mensajes de una neurona a otra y puede llegar a medir más de un metro, como en el caso de las neuronas que transmiten un impulso desde la corteza cerebral hasta la zona inferior de la médula espinal. Las dendritas son las ramificaciones del cuerpo celular que reciben los mensajes que llegan a través de los axones de otras neuronas. Cada neurona está conectada con miles y miles de otras neuronas a través de axones y dendritas. Los puntos de contacto son las sinapsis, de las que cada neurona tiene por término medio hasta 15.000.


Al llegar el impulso en forma de potencial eléctrico al final del axón origina la liberación de unos mensajeros químicos (neurotransmisores) que atraviesan el espacio entre las sinapsis y se acoplan a las dendritas de la neurona vecina. Los fármacos del sistema nervioso actúan precisamente a este nivel, potenciando o inhibiendo los neurotransmisores. El papel fundamental de las neuronas es comunicarse entre sí millones de veces por segundo. Nuestro sistema nervioso es como una gran red de telecomunicación por la que circulan, día y noche, millones de llamadas telefónicas a velocidades increíbles.

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