martes, 25 de diciembre de 2012

VITAMINA B12 (COBALAMINA)


Fue descubierta en 1948. También se la conoce como cobalamina porque en su estructura química encontramos trazas de cobalto. Se la encuentra en diferentes formas siendo la más activa la hidroxicobalamina y la cianocobalamina.
Funciones
§  Interviene en la síntesis del ADN, ARN y las proteínas.
§  Indispensable para la formación y sinterización de glóbulos rojos
§  Mantiene la vaina de mielina de las células nerviosas en perfectas condiciones
§  Participa en la síntesis de neurotransmisores
§  Necesaria en la transformación de los ácidos grasos en energía.
§  Ayuda a mantener la reserva energética de los músculos
§  Necesaria para el metabolismo del ácido fólico.
Fuentes
La vitamina B12 solo la encontramos en el mundo animal, en los vegetales apenas es apreciable su cantidad. Los alimentos mas ricos en esta vitamina son: almejas, sardinas, atún, hígado, riñones, carnes en general, huevos y lácteos.
Deficiencia
Su carencia provoca:
§  Anemia perniciosa: mala producción de glóbulos rojos.
§  Síntesis defectuosa de la mielina neuronal: degeneración nerviosa.
§  Entumecimiento y hormigueo de extremidades
§  Problemas menstruales
§  Ulceras linguales
§  Excesiva pigmentación de las manos (esto solo se da en personas de color)
Dosis Diaria Recomendada
La dosis necesaria para un adulto es de 2.4 mcg/día.
Dado que esta vitamina solo aparece en el reino animal, los veganos, es decir, el vegetariano estricto deben tomar suplementos de vitamina B12.
La vitamina B12 es almacenada en el hígado desde donde el cuerpo va tomando lo que necesita. Es capaz de almacenarla en cantidades suficientes para un periodo de 3 a 5 años.
Una disminución de los jugos gástricos como sucre en la gastritis atrófica puede provocar una deficiencia de esta vitamina.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Neurogénesis: nacimiento de neuronas


Es el proceso por el cual las neuronas se generan. Más activa durante el desarrollo prenatal, la neurogénesis es responsable de llenar de nuevas neuronas el cerebro.
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Nuevas neuronas nacen continuamente en la edad adulta en su mayoría en dos regiones del cerebro:
La zona subventricular que recubre los ventrículos laterales, donde las nuevas células emigran al bulbo olfativo a través de la corriente migratoria rostral.
La zona subgranular, parte de la circunvolución dentada del hipocampo.

Muchas de las células recién nacidas mueren poco después de su nacimiento, pero un número de ellas se convierten funcionalmente integradas en el tejido cerebral circundante.

La neurogénesis adulta es un ejemplo reciente de una teoría científica de larga data, la primera evidencia de neurogénesis en mamíferos fue presentada en 1992.
En un principio, neuroanatomistas como Santiago Ramón y Cajal, consideraban el sistema nervioso fijo y sin capacidad regenerativa. Muchos años después, un puñado de biólogos (incluyendo a Joseph Altman, Bayer Shirley, y Michael Kaplan) consideró que la neurogénesis adulta es una posibilidad.

En 1983, con la caracterización de la neurogénesis en las aves y el uso de la microscopía confocal, la posibilidad de la neurogénesis en mamíferos se hizo más evidente, pero no fue hasta la década de 1990 que la neurogénesis del hipocampo se ha demostrado en primates y en seres humanos.
Más recientemente también se ha caracterizado la neurogénesis en el cerebelo de los conejos adultos.

Además, algunos autores (especialmente Elizabeth Gould) han sugerido que la neurogénesis adulta también puede ocurrir en regiones del cerebro que no se asocian generalmente con la neurogénesis incluyendo la neocorteza.
Sin embargo, otros han cuestionado la evidencia científica de estos resultados, argumentando que las nuevas células pueden ser de origen glial.

sábado, 22 de diciembre de 2012

La plasticidad neuronal: Estructura y organización


"La plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a la diversidad del entorno. Aunque este término se utiliza hoy día en psicología y neurociencia, no es fácil de definir. Habitualmente se refiere a los cambios a diferentes niveles en el sistema nervioso, desde eventos moleculares, como los cambios en la expresión génica, al comportamiento. A continuación se describen las tres formas de plasticidad más importantes: la plasticidad sináptica, la neurogénesis y el procesamiento funcional compensatorio.

La plasticidad sináptica
Cuando está ocupado en un nuevo aprendizaje o en una nueva experiencia, el cerebro establece una serie de conexiones neuronales. Estas vías o circuitos neuronales son construidos como rutas para la intercomunicación de las neuronas. Estas rutas se crean en el cerebro a través del aprendizaje y la práctica, de forma muy parecida a como se forma un camino de montaña a través del uso diario de la misma ruta por un pastor y su rebaño. Las neuronas de una misma vía neural se comunican entre sí en un punto de encuentro, la sinapsis. 

Cada vez que se adquieren nuevos conocimientos (a través de la práctica repetida), la comunicación o la transmisión sináptica entre las neuronas implicadas se ve reforzada. Una mejor comunicación entre las neuronas significa que las señales eléctricas viajan de manera más eficiente a lo largo del nuevo camino. 
Por ejemplo, cuando se intenta reconocer un nuevo pájaro, se realizan nuevas conexiones entre algunas neuronas. Así, las neuronas de la corteza visual determinan su color, las de la corteza auditiva atienden a su canto y, otras, al nombre del pájaro. Para conocer el pájaro y sus atributos, el color, la canción y el nombre son repetidamente evocados. 

Revisitando el circuito neural y restableciendo la transmisión neuronal entre las neuronas implicadas cada nuevo intento mejora la eficiencia de la transmisión sináptica. La comunicación entre las neuronas correspondientes es mejorada, la cognición se hace más y más rápidamente. La plasticidad sináptica es quizás el pilar sobre el que la asombrosa maleabilidad del cerebro descansa.

Neurogénesis
Considerando que la plasticidad sináptica se logra a través de mejorar la comunicación en la sinapsis entre las neuronas existentes, la neurogénesis se refiere al nacimiento y proliferación de nuevas neuronas en el cerebro. Durante mucho tiempo la idea del nacimiento neuronal constante en el cerebro adulto era considerada casi una herejía. Los científicos creían que las neuronas morían y no eran reemplazadas por otras nuevas. 

Desde 1944, pero sobre todo en los últimos años, la existencia de la neurogénesis se ha comprobado científicamente y ahora sabemos que ocurre cuando las células madre, un tipo especial de célula que se encuentra en el giro dentado, el hipocampo y, posiblemente, en la corteza pre-frontal, se divide en dos células: una célula madre y una célula que se convertirá en una neurona totalmente equipada, con axones y dendritas. 
Luego, estas nuevas neuronas migran a diferentes áreas (incluso distantes entre sí) del cerebro, donde son requeridas, permitiendo de esta forma que el cerebro mantenga su capacidad neuronal. 
Se sabe que tanto en los animales como en los humanos la muerte súbita neuronal (por ejemplo después de una apoplejía) es un potente disparador para la neurogénesis.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La impresionante plasticidad del cerebro.


La piedra filosofal para la transformación mental es una mezcla del querer es poder, es decir, de la voluntad, la intención o la fuerza de la mente y de la impresionante plasticidad del cerebro. Al igual que el entrenamiento físico fortalece los músculos, el entrenamiento mental modifica los circuitos del cerebro en la dirección que deseamos. 

Para los budistas el entrenamiento mental por excelencia, la herramienta para cambiar el cerebro y la realidad, es la meditación. 
La meditación permite cultivar cualidades nuevas que poco a poco se van incorporando de forma natural a la vida cotidiana. En un principio hay que tener la voluntad para dirigir la mente hacia el lugar que deseamos y de este modo se comienzan a formar nuevas conexiones cerebrales que son primero caminos y con el tiempo se convierten en autopistas cerebrales.

Numerosos experimentos han demostrado que la práctica de la meditación altera la geografía neuronal, las formas más básicas de entrenamiento mental producen efectos positivos. Se puede considerar como si se educara a un niño jugando, pero en este caso el niño es nuestro propio cerebro. 

Schwartz, budista y practicante de la meditación, quiso comprobar el potencial terapéutico de ésta. Siguiendo la idea de lo que se conoce como meditación consciente, es decir, observar lo que ocurre en el interior sin juzgar, enseñó a sus pacientes a separarse de su enfermedad; a observar los síntomas con la parte más lúcida de ellos mismos reconociendo que sólo eran manifestaciones de su trastorno. 

Una semana de entrenamiento fue suficiente para que los pacientes afirmaran que sentían que la enfermedad había dejado de controlarlos. Pero lo más extraordinario y sorprendente para los científicos fue que las pruebas de imagen cerebral demostraban que sus redes neuronales habían cambiado. La simple educación mental había reducido la actividad en los circuitos cerebrales que causan la enfermedad.

Los recuerdos de amor, de apoyo, activan circuitos mentales relacionados con la sensación de seguridad emocional, de solidez y de autoestima. Con el “querer” se puede incluso doblegar la genética, burlar el supuesto determinismo del ADN. 
El cerebro almacena en su memoria ciertas rutas de acceso hacia la sanación y transmite señales que estimulan a la farmacia interna a generar elementos químicos naturalmente curativos.

En el Instituto Karolinska de Estocolmo, donde la actividad cerebral de los sujetos era registrada mediante tomografía por emisión de positrones (PET), se observó que tanto los pacientes que recibían analgésicos reales como aquellos a quienes se suministraban placebos, registraban un notable alivio del dolor y un importante aumento de la actividad cerebral en la zona conocida como córtex cingulado anterior. Y también funciona en enfermedades más graves.

En 2001, un artículo de la revista Science recogía las conclusiones de científicos canadienses, que comprobaron cómo los placebos llegaban a elevar la liberación de dopamina tanto como los fármacos químicamente activos en el tratamiento del Parkinson. Hablando de esta patología, recordemos que investigadores de la Universidad de Turín inyectaron una primera vez un producto específico contra la enfermedad a varios pacientes, pero en las siguientes ocasiones el preparado fue sustituido por agua salina. Los enfermos no sólo declararon encontrarse mucho mejor, sino que hasta la rigidez propia del Parkinson disminuyó.

En otro estudio sobre este mismo mal emprendido en la universidad norteamericana de Denver, los médicos simularon realizar un trasplante de neuronas a los afectados, y la mejoría real de estos se prolongó durante más de un año.
Cuando se administra un placebo, la producción de endorfinas, inmunopéptidos, numerosas moléculas de la llamada «cascada del stress», y los niveles de nuestras defensas, como los neutrófilos y linfocitos, se alteran significativamente. 

Una vez más, algo totalmente inmaterial como la sugestión –en suma, un pensamiento– provoca efectos físicos reales y tangibles.
Cada día más científicos están considerando que es en la mente donde se generan gran parte de las enfermedades. La relación entre el componente psicosomático de las enfermedades y el tipo de vida que llevemos se encuentran inevitablemente relacionados con la aceptación de las condiciones de vida y la medida de felicidad. 

En el momento que aprendamos a controlar nuestros estados de ánimo, favoreciendo el buen humor y los pensamientos positivos ante las innumerables situaciones adversas que nos plantea la vida, empezaremos a cambiar nuestra salud.
Nuestras ideas, percepciones, creencias, sean o no acertadas, tengan o carezcan de base fáctica o racional, tienen un efecto directo e inmediato sobre nuestro organismo. La mente tiene poder de en la curación de dolencias y enfermedades sin auxilio de agentes exteriores como los fármacos.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Modulación de la plasticidad neuronal


Parece razonable ir más allá y explorar el potencial del efecto modulador de la excitabilidad cortical en la adquisición de nuevas capacidades o en la recuperación funcional del sistema nervioso lesionado. La modulación de la excitabilidad cortical podría servir de guía en los procesos de plasticidad neuronal, favoreciéndolos o inhibiéndolos para lograr la mejor recuperación funcional en cada individuo y en diferentes circunstancias.

Plasticidad del cerebro 
Durante décadas se pensó que una vez que morían neuronas se perdían para siempre. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que el cerebro es mucho más plástico de lo que se creía, y que las secuelas del sistema nervioso lesionado son en cierta forma reversibles. Tal plasticidad se refiere a su capacidad para renovar o reconectar sus circuitos neuronales para así realizar nuevas tareas.

El Sistema Nervioso Central tiene la capacidad para adaptarse; sea para recuperar funciones perdidas después de una lesión de médula espinal o para adaptarse a nuevos requerimientos ambientales; o sea aprender. Nuestro cerebro está permanentemente cambiando, y si se pudieran entender mejor estos mecanismos se podrían instrumentar estrategias para modificarlo con un fin determinado. 
Si una persona pierde el movimiento de una mano, y se supiera como estimular la plasticidad de esa corteza motora, se ayudaría a recuperar esa función mucho más rápido.

Estos cambios en las neuronas se producirían, según algunas teorías, nuevas redes neuronales (nuevas sinapsis) reemplazando a las redes neuronales que había antes. Otra posibilidad es que nazcan nuevas neuronas. Y también que ciertas conexiones neuronales, que antes de la lesión no tenían una significación funcional (había contactos anatómicos, pero esas neuronas no se hablaban entre sí) pasen a interactuar y a conectarse.

Se puede modular la plasticidad cerebral con distintas estrategias, Algunas son farmacológicas, como el uso de drogas asociadas con la terapia física. Otras son cognitivas, modulando la atención que el paciente presta en la ejecución de esas tareas,  ya que se aprende y recupera más rápido cuando hay un grado de atención importante. 
Como la plasticidad depende además del uso, una terapia de restricción, e inducción del movimiento del miembro afectado, también puede ser efectiva. 
Es otra estrategia con la que estamos adquiriendo actualmente gran experiencia. 
Hipotéticamente, incrementaría la excitabilidad de la corteza de una parte del cerebro, lo que posibilitaría un incremento en la capacidad de aprender cosas nuevas en las horas subsiguientes a la aplicación. 
Es importante estimular la porción de corteza cerebral encargada de entrenarse en una sesión de fisioterapia, de manera que el aprendizaje se incremente sustancialmente.

Es una verdad universal que cuanto mas temprano se produzca la lesión, más posibilidades de recuperación existen ya que es más probable que otras áreas del cerebro pasen a remplazar a aquella perdida en la lesión. Pero también es cierto que el cerebro adulto tiene la posibilidad de experimentar cambios plásticos de enorme importancia y magnitud. Y aunque que antes se creía que era imposible cambiar algo en la estructura o función de las áreas afectadas por una lesión después de una cierta edad, hoy sabemos que no es así.

El mencionado descubrimiento da esperanza a los investigadores, puesto que ahora se cree en la posibilidad de estimular o manipular áreas del cerebro (proceso conocido como reorganización cortical) para que se hagan cargo de las funciones perdidas  a causa de un ataque.  Técnicas como tomografía con emisión de positrones (PET) utilizadas para medir flujo sanguíneo cerebral (FSC) han demostrado que la reorganización motora podría ser explicada por el "desenmascaramiento" de áreas cerebrales alternativas o adyacentes a la lesión. 

La plasticidad de las conexiones entre las funciones corporales y el cerebro, puede ser expresada, asimismo, mediante el ejercicio físico enfocado. Si se estimula repetidamente una parte específica del cuerpo (p.ej., la falangeta de un dedo) o se realiza repetitivamente un cierto movimiento, se observa un agrandamiento en la zona de representación correspondiente de la corteza cerebral.

“La plasticidad de la relación entre las funciones corporales y el cerebro, puede ser demostrada mediante el entrenamiento físico enfocado”.
La rehabilitación permite recuperar funciones perdidas. La terapia de rehabilitación puede ayudar al cerebro a reparar sus conexiones y a recuperar el uso de una extremidad. Los investigadores creen que quizá sea posible estimular o manipular áreas del cerebro para recuperar las funciones perdidas, un proceso conocido como reorganización cortical.
“Mediante el empleo de técnicas adecuadas el potencial de mejoría de la función dañada se incrementa ", afirma Taub. "Esto también establece la posibilidad de conseguir este resultado mediante terapias de rehabilitación.